“¿Demasiado
pronto para denunciar una nación loca por las armas? No, demasiado tarde" (Michael Moore, a propósito de Connecticut)
Obama no pudo contener el llanto. Y ninguno
de nosotros debería. Pero más que una tristeza pasajera de aquellos que tienen
hijos en la escuela esta matanza pasará al olvido como tantas otras. Como bien
dicen en gringolandia “What the hell?” Eso mismo: cual es el origen del
infierno que vivimos y que nos cegamos a ver?
Me paseo por el centro que por estos
días suele estar convertido precisamente en un infierno. Gente vuelta loca por comprar cosas
que NO necesita, para endeudarse en cuotas que luego NO podrá pagar, empujando
por la calle a gente que NO conoce para correr una carrera loca SIN SABER POR
QUE. Asco. No tengo otra palabra para describirlo. En TV una mujer declara “El
año pasado para navidad cambiamos todas las pantallas de la casa. Este año toca cambiar los celulares” Y no tiene nada
que ver con dármelas de pechoña porque ciertamente no quiero ofender a aquellos
niños que con certeza creen que este día
conmemora el nacimiento del viejito pascuero. Apelo más al sentido del
sinsentido. Al consumismo y al correr como símbolo de que estamos muy enfermos. Y nuestra enfermedad tiene más síntomas
que un diccionario médico. Padres trabajando 24/7 para dar “mejor calidad de
vida a sus hijos (y que sin duda los “premiarán” con un gran regalo esta
navidad) Gente odiando el trabajo que hace y haciéndolo a medias para obtener
igual el cheque a fin de mes. Cápsulas mágicas que convierten a la chanchita
Piggy en Angelina Jolie en el menor tiempo posible, porque ella “no tiene
tiempo” para hacer la dieta y el ejercicio. La guagua sentada frente a la tele
para que “no moleste”. Inmediatismo. Gente que no entiende prevención hasta que
el cáncer esta metastatizado. Gente que no usa las vacunas hasta que el hijo
muere de meningitis y entonces la exige como derecho hasta llegar a los combos.
Niños que no aprenden a hablar y papás que se gastan hasta el alma en fonoaudiólogo.
(El mismo hijo al que lo crío la tele y la nana, porque el papa, adivinen! Estaba
ocupado trabajando)
Trabajar de sol a sol. Cambiar el
auto todos los años. El televisor de más pulgadas. El teléfono más moderno. CORRER,
CORRER, CORRER. El día es HOY. No importa si hay que ponerle la pata encima a
alguien. Robar, mentir o matar. Es todo relativo. Hay que ganar la carrera. ¿La
meta? Ni idea. Pero en el trayecto de esa carrera sin final se van acumulando
tristezas (no se puede llorar en público, anote!...o acaso no le ha pasado que
ud comienza a llorar y alguien le dice “ya, no llores más!” Bull shit). Vamos
acumulando tristezas inexpresables, dolores, sinsabores, amarguras, rabias... sobre
todo rabias…
La gente culpa a Obama y sus
antecesores por la política de violencia exterior, a la escasa cobertura de los
programas de salud mental. Parche curita. La culpa es de todos. Necesitamos amor. Necesitamos abrazarnos y no
darnos mierdas envueltas en papeles
brillantes. Necesitamos padres en casa jugando con sus hijos, no llegando cuando
están durmiendo y dejándoles un superocho en el velador. Necesitamos llegar
atrasados de vez en cuando a esa reunión tan importante. Necesitamos perder el
tren. Necesitamos fracasar más. Y ser felices mientras lo hacemos. Necesitamos
salirnos de la línea cuando pintamos y hacer más líneas curvas y menos rectas.
¿A alguien se le paso por la
mente dejar de lado la teoría de la
psicosis en el joven asesino de Conetticut y abrir la puerta de un simple cabro
aburrido de tanta mierda? Y aquí vendrán los pechoños que dirán que no es justo
que exprese asi su rabia, que las pequeñas victimas no tenían la culpa…¡Claro que
no! La culpa la tenemos todos nosotros cuando hacemos las mismas idioteces
todos los días, cuando peleamos por metas imbéciles, cuando no abrazamos,
cuando nos interesamos en huevadas fútiles olvidando lo más importante. Querido
lector ud me dirá (como ya me han dicho tantos): ”Pero la sociedad es asi,
todos lo hacen, no hay nada que hacer” Pues mi querido lector le digo, si a
usted le da lo mismo esta sociedad de mierda y no quiere hacer nada por
arreglarla, cuando le aparezca el asesino en su puerta y le quite lo que más
quiere, no se mee en los pantalones.